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El ‘glamour’ del penúltimo galáctico deja el Real Madrid en busca una nueva dimensión en el pequeño ‘soccer’ estadounidense. Malibú espera al ídolo poliédrico, pionero absoluto de la dictadura de la imagen en el fútbol. Cuatro años después de su llegada, su fútbol ha quedado, de nuevo, enterrado en la avalancha de su próspero negocio. Para él y para un Real Madrid que, propietario del mercadeo de su efigie, ha multiplicado por cuatro los 7,2 millones anuales netos de su ficha.
REUTERS
En España, las ‘fashion victims’ se frotaron las manos a su llegada y la prensa del colorín ha tenido tiempo de explotar hasta el hartazgo las idas y venidas del futbolista magnético.
En el campo, la lógica del papel cuché no vale. Beckham ha estado toda su vida luchando por una identidad futbolística, por el respeto de sus compañeros y por el cariño de una grada que le consideró más pendiente de la peluquería que del balón. Tanto en Old Trafford como en Madrid ha mantenido su pulso para parecerse al futbolista que siempre quiso ser.
Su peripecia en el United estuvo muy lejos de ser meteórica. Pasó más de dos años llevando las botas a la vieja guardia (Mark Hughes, Paul Ince y Denis Irwin) hasta encontrar la oportunidad del debut en la Premier (1995). Pero tuvo buenos maestros y poco a poco fue prosperando. Cantona y Keane, que contaban sólo un par de temporadas en Old Trafford, se hicieron cargo de ese interior diestro de dorados reflejos. El United marcaba la tendencia en las islas y en cuatro años se hizo con tres títulos domésticos y una Copa de Europa.
Por entonces el mundo temblaba a sus pies. Extremadamente guapo, con éxito, sólo las rabietas lastraban sus opciones. En el Mundial 98 desató las iras de todo el país tras una patada a Simeone. Inglaterra fue eliminada y los tabloides sensacionalistas que vivían de sus escarceos amorosos no dudaron en ponerle a los pies de los caballos.
Pero David se conjuró y respondió donde más dolía. Si le tachaban de frívolo por su relación con Victoria Adams, de las Spice Girls, a los pocos meses tuvo un hijo con ella y fortificó la relación. En julio de 1999 se casaron. La gente le pedía sudor en el campo y moderación en las revistas. Beckham cumplió, pero su mujer fue poco a poco fabricando un ‘frankestein’ del ‘glamour’. A su imagen y semejanza, el rubio icono comenzó a lucir mechas, diamantes, esmalte de uñas, y todos los accesorios de las estrellas del pop.
El Manchester era el club más rico del mundo. Sin embargo no convencía lejos de Europa y el Real Madrid coleccionaba ases en el Bernabéu. Atrincherado en su mansión de Hertfordshire (conocida como Beckhingham Palace) la estrella del ’7′ comenzó a declinar. Sólo sus apariciones en el Mundial 2002 en Asia pusieron sordina en su tensa relación con Ferguson, el tozudo técnico del United. La llamada del Madrid el verano siguiente sería irrechazable.
Como no podía ser menos, aquel 17 de julio de 2003 ‘Becks’ fue recibido en el Bernabéu con honores de ‘megacrack’ mundial. Flashes y televisiones de todo el mundo acudieron a una presentación fastuosa a la altura del ilustre ‘Caballero del Imperio Británico’. No hubo cámara en Madrid que no buscase su rubia melena. Poco importaban sus cuestionables excelencias futbolísticas, Florentino se preparaba para hacer saltar la banca con el chico de oro del fútbol mundial.
Todos los vaticinios se cumplieron. Icono indiscutible en las giras blancas por tierras asiáticas, logró que el ’23′ (casualidad o no) se convirtiera en el número uno en ventas de las camisetas del Madrid. ‘Glamour’ a raudales que logró minimizar su escaso peso futbolística en el equipo, sólo camuflado por los toques de genialidad del guante de su pierna derecha. De Queiroz a Capello, pasando por Luxemburgo y López Caro, hasta la inacabada sumisión a Capello en el banquillo. Un sólo título (Supercopa de España) en sus cuatro años como blanco, con cuatro presidentes como testigos de su galáctica nómina.
América llama a su puerta. La ilustre Victoria y sus nuevos ‘amigos’ Tom Cruise y Marc Anthony han terminado por convencerle. Su próximo destino será Los Ángeles. Allí le esperan con los brazos y las arcas abiertas los Galaxy de la MLS. Pocos le echarán de menos sobre el césped del Bernabéu la próxima temporada pero a buen seguro que la cuenta corriente del Madrid notará las consecuencias. No hay recambio -fuera del estadio- para Lord Beckham.
MIGUEL A. HERGUEDAS
http://elmundodeporte.elmundo.es/elmundodeporte/especiales/2003/06/beckham/index.html
[02/04/2008] Raúl Guerrero
Si nos hubieran dicho que se trataba de un partido de la Liga española, bien nos lo podríamos haber creído, puesto que entre ambos conjuntos se podían contar seis jugadores españoles: Reina, Alonso, Torres, Arbeloa, por parte del Liverpool; Almunia y Cesc, por parte de los Gunners.
La eliminatoria se deberá decidir en el partido de vuelta, puesto que llegaron, al final del encuentro, con el empate en el marcador. El Liverpool sacó petróleo del Emirates Stadium, con el juego técnico que planteó al inicio del mismo, aunque Torres no fue aquel jugador clave que lo había sido en otros encuentros. La fortaleza defensiva que plantearon los visitantes fue decisiva para acabar dejando la vuelta totalemente abierta.
Los visitantes esperaron venir al Arsenal, para, en un fallo o algún corte de balón, salir con toda la artillería en ataque. Las contras pudieron ser muy peligrosas, pero que no tuvieron mayor trascendencia. No obstante, los londinenses tuvieron más ocasiones que los hombres de Benítez. Los únicos goles del encuentro se pudieron ver en la primera, uno por equipo: Adebayor (22′), para el Arsenal, tres minutos más tarde empató Kuyt para el Liverpool.
FICHA TÉCNICA
1 – Arsenal: Manuel Almunia, Touré, Gallas, Senderos, Clichy; Eboué (Bendtner, m.65), Cesc, Flamini, Hleb; Adebayor, Van Persie (Walcott, m.45).
1 – Liverpool: Reina; Carragher, Hyypia, Skretel, Fabio Aurelio, Alonso (Lucas, m.76), Mascherano, Babel (Benayoun, m.57), Gerrard, Kuyt; Torres (Voronin, m.86).
Árbitro: Vink Pieter (Holanda). No hubo amonestados.
Goles: 1-0, Emmanuel Adebayor, m.20, 1-1, Dirk Kuyt, m.25.
Incidencias: Primera eliminatoria de los cuartos de final de la Liga de Campeones, disputada en el Emirates Stadium, del Arsenal, ante un público de aproximadamente 60.000 espectadores.
El talentoso equipo de Laberinto Creativo nos ha diseñado nuestra heráldica, con la cual hemos decidio identificarnos en nuestro sitio. Muchas gracias!
EFE | 03/04/2008
El padre del jugador brasileño Diego, del Werder Bremen, asegura que a su hijo se lo disputan tanto el Real Madrid como el Arsenal y el Juventus y afirma, además, que no se siente a gusto en su actual club de la Bundesliga.
“Hay muchas especulaciones y no todas son ciertas. Pero el Real, Arsenal y la Juve quieren a mi hijo. El director deportivo de la Juve, Alessio Secco, estuvo en Bremen para tratarlo”, dice Djar Cunha, que además de padre ejerce de mánager del jugador.
“No estoy contento con la situación del Bremen. El sueño de Diego es jugar en la Liga de Campeones”, añade Djar Cunha en declaraciones al popular diario “Bild”.
El contrato de Diego con el club de la Bundesliga expira en 2011 y su padre dice que éste se comportará “con toda profesionalidad” y que esperará hasta julio a ver qué pasa con el club.
Diego llegó al Werder Bremen en 2006 procedente del Porto y es el máximo goleador de su equipo, con 12 goles en lo que va de temporada. “Bild” apunta a la mala situación del Werder Bremen en la clasificación y que, de seguir así, perderá toda opción a estar en la Liga de Campeones.
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Un gol agónico del rumano Cosmin Contra, que significó el empate a un gol ante el Bayern, en Múnich, dejó al Getafe en magnífica posición para el partido de vuelta y puso a soñar al modesto equipo madrileño con el pase a la semifinal de la Copa de la UEFA.
El equipo de Michael Laudrup logró un resultado ideal, con una gran actuación en la segunda parte, tras un comienzo en el que tuvo que sufrir mucho y le costó tiempo superar una fase de nerviosismo.
El Getafe pareció salir al campo un tanto nervioso y eso permitió al Bayern imprimirle su sello al partido, al menos durante la primera media hora de juego, cuando tuvo al equipo madrileño encerrado en su campo.
El Bayern procuró cercar el área del Getafe, tratando de llegar a la portería con centros desde los costados y con remates de media distancia, una fórmula oportuna en una noche de lluvia. La primera ocasión clara para el Bayern llegó en el minuto 10, con un remate desde fuera del área de Lukas Podolski.
Lo único positivo que se podía decir del Getafe, que perdía demasiados balones en el centro del campo, era que al menos los centrales Mario y Manuel Tena lograban evitar que los centros llegasen a los pies o a la cabeza del italiano Luca Toni.
El primer intento ofensivo del Getafe digno de mención no llegó hasta el minuto 20, con una arrancada de Esteban Granero desde la mitad del campo y un intento de disparo que se estrelló en un contrario.
El primer remate a puerta sólo llegó después de media hora, con un disparo de media distancia del propio granero que Oliver Kahn paró sin mayores problemas. En ese momento, el Bayern ya estaba en ventaja en el marcador, con un remate de cabeza de Luca Toni, en el minuto 25, tras un saque de esquina de Bastian Schweinsteiger que superó a toda la defensa del Getafe.
El gol había llegado justo en el momento en que el Bayern más presionaba. El meta argentino Oscar Ustari acababa de parar un remate violento de Schweinsteiger en el 24, lo que generó el saque de esquina que produjo el gol, y el francés Franck Ribery había tenido una peligrosa incursión en el área por la banda derecha.
El Getafe reacciona tras el gol
Tras el gol, el Getafe intentó reaccionar, se desahogó un poco de la presión del Bayern y consiguió que se jugara con cierta frecuencia en la mitad contraria. En el minuto 45, Mario incluso llegó a tener una ocasión al rematar desviado desde cerca de la portería tras una falta lanzada por Rubén de la Red.
En el comienzo del segundo tiempo, el Getafe tuvo una buena fase y ya hasta hubiera podido lograr el empate con una gran ocasión que tuvo Uche, en el 53. El Getafe estaba lejos de ser el equipo intimidado de los comienzos de la primera parte y jugaba de igual a igual pero pronto el Bayern volvió mostrarse peligroso.
Sobre todo, ante un Getafe que había decidido atacar, los contragolpes bávaros resultaban amenazantes. El Getafe sin embargo había apostado al gol a domicilio, lo siguió buscando, Manu casi lo logra, con un cabezazo contra el poste en el 84, tras una salida en falso de Oliver Kahn.
Si al comienzo del partido el Getafe había vivido muchos momentos de zozobra, hacia el final la zozobra parecía ser bávara. Y al final llegó el gol de Contra que hace que ahora en el Coliseum todo sea posible.
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